sábado, 20 de noviembre de 2010



Podía parecer, que al final, nadie de los que hubiesen apostado por ella, la conociesen, pero sin duda, eso es lo que parecía.
Se odió a si misma por no ser la adulta que presumía ser. Se odió por no haber hablado con la soltura de la que solía hacer gala. Se odió por no haber sido la persona que siempre había pensado que era. Odió el tiempo. Odió el lugar. Odió las palabras que tanto había amado.Se odió y odió tantas cosas, que al final el odio no parecía ser suficiente.
Se protegió en una mascara que no le pertenecía, pero quería salvarse de preguntas indiscretas que la llevasen a encerrarse en su casa...
Se vistió de verde botella, o la botella se vistió de ella....y aprendió a vivir con sonrisas a medías, chistes con sentido que no le hacían ninguna gracia, perfumes que no le recordaban a nada..
Quería hablar, explicar que era el momento, pero no el lugar, explicar que eran sus sentimientos, pero no las palabras adecuadas, que decía la verdad, pero que sabía que la credibilidad no estaba de su parte..quería, quería...pero no se lo merecía..

Y el tiempo pasó, se sintió en paz, empezó a ver lo que durante mucho tiempo había estado viendo, y pensó que tal vez, algún día, podría hablar sin miedo y cordura...

Le dolió que no la creyesen, pero se lo ganó a pulso...se le grabó a fuego.

Decidió levantarse a coger una chaqueta que la abrigase del repentino frío que había entrado por la ventana de su habitación. Quizás era una escusa más para que el tiempo frente al ordenador pasase más rápido. Quizás era solo una casualidad... Quizás no.
Llevaba tanto tiempo buscando ese momento y al mismo tiempo evitando que ocurriese, que se le había olvidado como buscar las palabras exactas que describiesen lo que en realidad quería decir.
Olvidó lo que en su momento le llenaba de vida, pero toda la culpa la tenía ella y solo ella.
Pasarían así segundos, minutos y horas hasta que la primera frase, por fin, arrancase lo que una vez más sería uno de sus capítulos sin sentido, que desde hacia años inundaban su vida.
Se dejó llevar demasiado deprisa, borró, reescribió, volvió a borrar, reescribió otra vez y por fin, encontró el final perfecto, o simplemente un final, que la dejase descansar en paz durante un par de días.
Pero craso error cometió, cuando tras mucho pensar, decidió eliminar un final aceptable, y dejarlo en blanco, hasta que alguno mejor le visitase en sueños....porque al fin y al cabo, los sueños son el único lugar donde su historia puede tener sentido...