
Podía parecer, que al final, nadie de los que hubiesen apostado por ella, la conociesen, pero sin duda, eso es lo que parecía.
Se odió a si misma por no ser la adulta que presumía ser. Se odió por no haber hablado con la soltura de la que solía hacer gala. Se odió por no haber sido la persona que siempre había pensado que era. Odió el tiempo. Odió el lugar. Odió las palabras que tanto había amado.Se odió y odió tantas cosas, que al final el odio no parecía ser suficiente.
Se protegió en una mascara que no le pertenecía, pero quería salvarse de preguntas indiscretas que la llevasen a encerrarse en su casa...
Se vistió de verde botella, o la botella se vistió de ella....y aprendió a vivir con sonrisas a medías, chistes con sentido que no le hacían ninguna gracia, perfumes que no le recordaban a nada..
Quería hablar, explicar que era el momento, pero no el lugar, explicar que eran sus sentimientos, pero no las palabras adecuadas, que decía la verdad, pero que sabía que la credibilidad no estaba de su parte..quería, quería...pero no se lo merecía..
Y el tiempo pasó, se sintió en paz, empezó a ver lo que durante mucho tiempo había estado viendo, y pensó que tal vez, algún día, podría hablar sin miedo y cordura...
Le dolió que no la creyesen, pero se lo ganó a pulso...se le grabó a fuego.
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