
Estaría lejos de la ciudad que le había visto crecer. Lejos de una ciudad que le había brindado los mejores años de su vida. Los únicos años en los que había aprendido a ser libre, a ver la vida en ojos ajenos a los suyos.Estaría lejos de aquellos que decían quererla. Aquellos a los que ella también quería, pero que había olvidado querer cuando ella mas lo necesitaba.
No trabajaría en lo suyo. Viviría a tiempo parcial, entre la cama y una pequeña cafetería de aquellas que obtienen su encanto por una terracita con preciosas vistas a un parque más que verde, y por sus deliciosos pasteles de limón y merengue. Serviría el café. Hornearía las tartas. Serviría una sonrisa, quizás dos si sus pasteles tienen éxito.
Viviría en un barrio con encanto, aunque siempre barato, no hay que malgastar en nimiedades. Utilizaría la bici para sentir el viento en la cara y el frío en invierno.
No existirían los móviles, solo teléfono fijo. Si es importante de verdad, sabrían a que hora llamar.
Se pondría al día con la lectura. Con las películas antiguas olvidadas en el cajón. Con las cartas que escribió, y el cartero dejó olvidadas.
Olvidaría su vida pasada, no aquellos que dicen quererla y que se ha olvidado de querer. Se olvidaría de ella misma, se olvidaría de haberse olvidado de querer, de haberse olvidado de escribir.....de haberse olvidado de ser una musa...
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