
Muchos románticos dicen, que para escribir una historia es necesario antes una imagen que les inspire, un momento que se haga eterno,que en dos segundos revele toda una vida.
Que momento, pensó, haría que su vida pudiese convertirse en eterna, cual de todas sus sonrisas o lágrimas sería tan importante como para inspirar a alguien. Quizás habría mas de uno, o quizás no seria digna de tener esa oportunidad, quizás no todos lo somos.
Aunque pensó, le dio vueltas, lo consultó con la almohada...no daba con un momento que fuese simplemente único, el más importante. Por el contrario, sabia que, solo con una mano, solo con los 5 dedos de su pequeña mano, podía contar a la gente que de verdad hace complicado elegir que convertir en algo imborrable. Sabía que estabas tú y ella y el y los suyos, pero especialmente tú.
Soñaba con cada preciado momento, cosas que habían pasado entre tú, ella, el y los suyos, cosas que le hubiesen gustado que pasaran, cosas que nunca hubiese pensado ver, y algunas que le sorprendieron. Solo unas pocas. Muy pocas. Pocas pocas. Por no decir ninguna. O ninguna.
Recuerda frío, frío en los huesos, en las manos y en los pies. Frío en la cama, en las bromas, en las caricias, en los besos, pero sobre todo en la cama. En su rostro. En ella.
Recuerda que no entendía nada, que consumía aspirinas como loca, no dormía bien, cuando la cabeza da vueltas, a veces, es imposible pararla. No olvida, que le costó aprender que es difícil jugar a ser mayor cuando todavía no lo era. Y que a veces, solo a veces, el corazón estalla y la energía no se regenera sino que se destruye.
Para muchos, para ella, es complicado asimilar que en momentos con los que siempre habíamos soñado se pueda querer romper con todo, ya que todo para tí, en tí, en lo que te rodea lo está. Rotos los momentos, los niños, las casas, los perros. Rota ella. Roto todo.
Pero coge una imagen, una de tantas. Ya no recuerda frio, recuerda calor, calor en las manos, en los huesos y en los pies. Calor en la cama, en las bromas, en las caricias, en los besos, pero sobre todo en la cama. Pasión en su rostro. En ella. En todo.





