lunes, 16 de enero de 2012


Muchos románticos dicen, que para escribir una historia es necesario antes una imagen que les inspire, un momento que se haga eterno,que en dos segundos revele toda una vida.

Que momento, pensó, haría que su vida pudiese convertirse en eterna, cual de todas sus sonrisas o lágrimas sería tan importante como para inspirar a alguien. Quizás habría mas de uno, o quizás no seria digna de tener esa oportunidad, quizás no todos lo somos.

Aunque pensó, le dio vueltas, lo consultó con la almohada...no daba con un momento que fuese simplemente único, el más importante. Por el contrario, sabia que, solo con una mano, solo con los 5 dedos de su pequeña mano, podía contar a la gente que de verdad hace complicado elegir que convertir en algo imborrable. Sabía que estabas tú y ella y el y los suyos, pero especialmente tú.

Soñaba con cada preciado momento, cosas que habían pasado entre tú, ella, el y los suyos, cosas que le hubiesen gustado que pasaran, cosas que nunca hubiese pensado ver, y algunas que le sorprendieron. Solo unas pocas. Muy pocas. Pocas pocas. Por no decir ninguna. O ninguna.

Recuerda frío, frío en los huesos, en las manos y en los pies. Frío en la cama, en las bromas, en las caricias, en los besos, pero sobre todo en la cama. En su rostro. En ella.

Recuerda que no entendía nada, que consumía aspirinas como loca, no dormía bien, cuando la cabeza da vueltas, a veces, es imposible pararla. No olvida, que le costó aprender que es difícil jugar a ser mayor cuando todavía no lo era. Y que a veces, solo a veces, el corazón estalla y la energía no se regenera sino que se destruye.

Para muchos, para ella, es complicado asimilar que en momentos con los que siempre habíamos soñado se pueda querer romper con todo, ya que todo para tí, en tí, en lo que te rodea lo está. Rotos los momentos, los niños, las casas, los perros. Rota ella. Roto todo.

Pero coge una imagen, una de tantas. Ya no recuerda frio, recuerda calor, calor en las manos, en los huesos y en los pies. Calor en la cama, en las bromas, en las caricias, en los besos, pero sobre todo en la cama. Pasión en su rostro. En ella. En todo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

domingo, 3 de julio de 2011


Estaría lejos de la ciudad que le había visto crecer. Lejos de una ciudad que le había brindado los mejores años de su vida. Los únicos años en los que había aprendido a ser libre, a ver la vida en ojos ajenos a los suyos.Estaría lejos de aquellos que decían quererla. Aquellos a los que ella también quería, pero que había olvidado querer cuando ella mas lo necesitaba.

No trabajaría en lo suyo. Viviría a tiempo parcial, entre la cama y una pequeña cafetería de aquellas que obtienen su encanto por una terracita con preciosas vistas a un parque más que verde, y por sus deliciosos pasteles de limón y merengue. Serviría el café. Hornearía las tartas. Serviría una sonrisa, quizás dos si sus pasteles tienen éxito.

Viviría en un barrio con encanto, aunque siempre barato, no hay que malgastar en nimiedades. Utilizaría la bici para sentir el viento en la cara y el frío en invierno.
No existirían los móviles, solo teléfono fijo. Si es importante de verdad, sabrían a que hora llamar.
Se pondría al día con la lectura. Con las películas antiguas olvidadas en el cajón. Con las cartas que escribió, y el cartero dejó olvidadas.

Olvidaría su vida pasada, no aquellos que dicen quererla y que se ha olvidado de querer. Se olvidaría de ella misma, se olvidaría de haberse olvidado de querer, de haberse olvidado de escribir.....de haberse olvidado de ser una musa...

domingo, 23 de enero de 2011


Habian sido vecinos, de eso se conocían. Compartían un trozo de su pasado, por llamarlo de alguna forma, que a cada paso que daban les perseguía. Sintieron alivio al librarse del peso que acarreaban desde hacia tiempo, se sintieron en paz al ver que los dos compartían el mismo peso, se sorprendieron de todo lo dicho y de lo que quedaba por decir, pensaron en que hacer…se enfadaron al ver que parecía todo perdido.

Aún así, quedaban sin previo aviso a la hora del café, el tiempo preciso para no cansarse el uno del otro, lo necesario para que esa sensación perdurase un poquito más. Hablaban sobre los dos, después sobre ella, después sobre el…y al final un adiós, un beso, un hablamos mas tarde…

Los cafés cada vez se alargaban más, ella hablaba sin parar, el asentía aunque siempre con esa atrayente suspicacia, ella le sonreía, el le guiñaba un ojo, ella sonreía otra vez…y se besan como si nunca antes lo hubiesen hecho. Una mano en la mejilla. Otra mano en el cuello… y al final, un pienso en ti, un yo también, un adiós, un beso..

No tenían nada en común, a primera vista, o eso parecía. El escuchaba, ella se reía, la miraba a los ojos, le decía todo lo que había pensado en el, hablaban de lo dicho, de lo que quedaba por decir, de la vergüenza de uno, de la vergüenza del otro, del deseo de los dos. Y volvía a llegar esa timidez..esa que tanto había ayudado cuando todo se volvió a encaminar, esa que tanto perjudico nada más comenzar.. y al final un nos vemos, un besazo, un te extraño..

sábado, 20 de noviembre de 2010



Podía parecer, que al final, nadie de los que hubiesen apostado por ella, la conociesen, pero sin duda, eso es lo que parecía.
Se odió a si misma por no ser la adulta que presumía ser. Se odió por no haber hablado con la soltura de la que solía hacer gala. Se odió por no haber sido la persona que siempre había pensado que era. Odió el tiempo. Odió el lugar. Odió las palabras que tanto había amado.Se odió y odió tantas cosas, que al final el odio no parecía ser suficiente.
Se protegió en una mascara que no le pertenecía, pero quería salvarse de preguntas indiscretas que la llevasen a encerrarse en su casa...
Se vistió de verde botella, o la botella se vistió de ella....y aprendió a vivir con sonrisas a medías, chistes con sentido que no le hacían ninguna gracia, perfumes que no le recordaban a nada..
Quería hablar, explicar que era el momento, pero no el lugar, explicar que eran sus sentimientos, pero no las palabras adecuadas, que decía la verdad, pero que sabía que la credibilidad no estaba de su parte..quería, quería...pero no se lo merecía..

Y el tiempo pasó, se sintió en paz, empezó a ver lo que durante mucho tiempo había estado viendo, y pensó que tal vez, algún día, podría hablar sin miedo y cordura...

Le dolió que no la creyesen, pero se lo ganó a pulso...se le grabó a fuego.

Decidió levantarse a coger una chaqueta que la abrigase del repentino frío que había entrado por la ventana de su habitación. Quizás era una escusa más para que el tiempo frente al ordenador pasase más rápido. Quizás era solo una casualidad... Quizás no.
Llevaba tanto tiempo buscando ese momento y al mismo tiempo evitando que ocurriese, que se le había olvidado como buscar las palabras exactas que describiesen lo que en realidad quería decir.
Olvidó lo que en su momento le llenaba de vida, pero toda la culpa la tenía ella y solo ella.
Pasarían así segundos, minutos y horas hasta que la primera frase, por fin, arrancase lo que una vez más sería uno de sus capítulos sin sentido, que desde hacia años inundaban su vida.
Se dejó llevar demasiado deprisa, borró, reescribió, volvió a borrar, reescribió otra vez y por fin, encontró el final perfecto, o simplemente un final, que la dejase descansar en paz durante un par de días.
Pero craso error cometió, cuando tras mucho pensar, decidió eliminar un final aceptable, y dejarlo en blanco, hasta que alguno mejor le visitase en sueños....porque al fin y al cabo, los sueños son el único lugar donde su historia puede tener sentido...

martes, 16 de febrero de 2010


En un día en el que los horas parecían no existir, sin lugares a los que llegar tarde o personas a las que dejar esperando, se levantó con una sensacion amarga como si los dias transcurriesen a la misma velocidad con la que salen fortuitamente las balas en una ruleta rusa, con un destinatario asignado y con menos de cero posibilidades de detener el disparo...

Y así, transcurririan 7 dias, cada día como uno de los segundos que pasaría la victima frente a la pistola...y el ultimo día, como su ultimo segundo de vida...amargo, inutil y sin sentido, rememorando los segundos previos cuando decidió firmar el final de su historia..

Y ahora se encontraba inspirada de nuevo, y no gracias a ella y a sus ideas sin sentido que la raptaban cuando iba andando por la calle y una vieja le hacia imaginar algo que poder escribir, ahora inspirada por una camiseta que parecía le devolvía la vida pokito a poco, devolviendole aromas y momentos que creia haber olvidado..


Pero aunque se encontraba totalmente protegida por ojos que le guardaban las espaldas justo en este momento, intentaba no pensar en los segundos, en las horas que parecian no existir, en la pistola...